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¡Se quemaron las salchichas!

¡Se quemaron las salchichas!

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Volví a la cama y lloré, pensé que nunca saldría de esa cama, que ya nada iría bien. Solo podía pensar en todo lo que estaba perdiendo y en lo que no podría volver a hacer al no ver, esto iba creando un dolor cada vez más fuerte.

Jamás hubiera pensado que en apenas dos horas me sacarían cuatro tubos de sangre, me harían una punción lumbar y me inyectarían tan elevada cantidad de cortisona. Tardé una semana en recuperarme de la espalda y casi dos sin dormir más de dos horas seguidas. Me quería morir.

Creo que una parte de mí, desde los primeros síntomas, ya sabía lo que tenía, pero no quería creerlo. 

El proceso del diagnóstico fue lento, dudoso y doloroso. En un primer momento, los especialistas no consideraban que fuese un caso típico de NOHL. Tras unos meses, concretaron el diagnóstico, descartando así la Esclerosis Múltiple (pues no existían síntomas). Para sorpresa de todos, al cabo de un par de meses, me llamaron por teléfono del centro de Esclerosis Múltiple para acudir allí y comunicarme una noticia: también tengo Esclerosis Múltiple. 29 años y dos diagnósticos de enfermedad en solo siete meses eternos. Fue entonces cuando estalló la locura.

“No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. Yo, al perder la vista y, en ese momento, mi vida, me di cuenta de la cantidad de buenos amigos y amigas que tenía a mi lado, apoyándome y dándome fuerzas para seguir adelante. No dudéis en pedir ayuda a vuestros seres queridos. Si para ti son importantes, para ellos, indudablemente, tú también lo eres.

Tocaba la guitarra y pertenecía a un grupo de punk, donde los ritmos son muy rápidos, pensé que no podría seguir haciéndolo, pero al año del diagnóstico sacamos nuevo disco y a día de hoy sigo activo.

Es cierto que al estar en esta situación la vida será más dificultosa, pero no permitas que nadie te limite, supérate día a día. Si crees que puedes hacer algo, hazlo, y si no sale bien, a lo mejor, es que tienes que hacerlo de otra manera, pero nunca te des por vencido.

La adaptación es complicada, pero con el tiempo vas aprendiendo y haciéndote más fuerte. Encuentras la manera de desenvolverte ante situaciones que antes considerabas violentas y ahora las ves incluso divertidas.

Ya no hago salchichas (aunque me salen de muerte y solo las quemé una vez), ahora he aprendido y me gusta hacer cocina un poco más elaborada (pollo al horno, macarrones con ternera, arroz con carne y verduras, etc.) Aprendemos de los errores mucho más rápido de lo que nos creemos.

Avanzar al principio es lento, pero paso a paso te das cuenta de que puedes llegar hasta donde tú quieras: desde recorrer tu pueblo, subir una montaña, desenvolverte en una gran ciudad, hasta viajar en tren a la otra punta de España. Dicen que los humanos somos los únicos que tropezamos siempre con la misma piedra, pero yo no creí en ello, y por eso cuando llegaba a la piedra daba un paso atrás, pero volvía y daba dos pasos hacia delante.

Lo importante en esta vida no es lo que quieran que seamos, o sea discapacitados, sino como quieres ser, como quieres que sea tu vida.
A pesar de haber caído en un hoyo muy profundo, tenía muy claro mi objetivo, y con fuerzas y muchas ganas lo conseguí: SER FELIZ.

- Hombre afectado de NOHL, 31 años

 

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